La validez de la renuncia de Benedicto debe ser cuestionada, Parte II

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Por el Hno. Alexis Bugnolo

En el artículo anterior titulado La validez de la renuncia de Benedicto debe ser cuestionada, Parte I, recité la historia de la controversia sobre la renuncia del Papa Benedicto XVI sobre el tema del error sustancial en la renuncia y luego procedí a explicar más de 20 argumentos en contra de validez.

Aquí, enumeraré los argumentos para la validez, en la medida en que los encuentre y los entienda. Si usted conoce sobre más argumentos, favor de avisarme en la sección de comentarios a continuación. Después de cada argumento a favor de la Validez, publicaré, para conveniencia del lector, el argumento en contra, que se desvía de esta pequeña manera de la forma escolástica adecuada. No hay un orden particular entre los argumentos, pero los más fuertes están al final.

¿Ya sea que el Papa Benedicto XVI, mediante el acto expresado en su discurso “Non solum propter”, renunció a la oficina del Obispo de Roma?

Ad contrarium:

Y parece que lo hizo:

  1. Porque, el Papa Benedicto XVI como Papa está por encima del Derecho Canónico. Por lo tanto, no necesita renunciar según la forma del Canon 332 §2. Por lo tanto, renunció válidamente.

Ad obj. 1: Argumentar que el Papa está por encima de la Ley Canónica, y por lo tanto la renuncia es válida, es un sofismo, que cuando se examina es equivalente a otras 2 proposiciones erróneas, a saber: “El Papa como Papa está por encima de la ley canónica, ergo etc.” y “El Papa como el hombre que está por encima de la ley, ergo etc.”  A la primera, le diré: En primer caso, es verdad que el Papa está por encima del Derecho Canónico. Sin embargo, el Papa, al renunciar a su cargo, no renuncia como Papa, sino como el hombre que es el Papa. Por lo tanto el argumento es praeter rem. Al segundo, digo: es falso decir que el Papa como el hombre que es papa está por encima de la Ley Canónica, porque la mente del Legislador del Código de Derecho Canónico, el Papa Juan Pablo II, en el canon 332 §2, expresamente declara cuándo una renuncia papal es tal y debe considerarse válida. Por lo tanto, si un Papa renunciara de una manera que fuera válida, pero que los Fieles tuvieran que considerar como inválida según la norma de ese Canon, habría caos en la Iglesia. Sin embargo, al interpretar la mente de un legislador, no se puede suponer ninguna tesis que haga que la ley sea defectuosa. Por lo tanto, el Papa Juan Pablo II tuvo la intención de atar al hombre que es papa, en una resignación papal. Por lo tanto, el segundo es falso también.

  1. Porque está claro que el papa Benedicto quiso renunciar. Por lo tanto, él renunció. Por lo tanto, su renuncia es válida.

Ad obj. 2: Argumentar que el Papa quiso renunciar, por lo tanto renunció, es emplear un sofismo que oculta un término medio no distribuido. Porque si el Papa quería renunciar al ministerio del oficio, entonces renunció al ministerium. Pero tal renuncia no se conforma con el Canon 332 §2, ya que el canon no renuncia al munus. Por lo tanto, no es válida. Del mismo modo, si el Papa quería renunciar al munus, entonces NO renunció al munus si es que dijo ministerium. E incluso aunque él creyó haberlo hecho, es inválido, según el canon 332 §2 de acuerdo con el acto, y de acuerdo con el canon 188 debido a un error sustancial.

  1. Debido a que el Papa Benedicto, después de su renuncia, declaró públicamente que renunció válidamente, entonces renunció válidamente.

Ad obj 3: Argumentar que el Papa renunció válidamente porque después de su renuncia declaró públicamente que renunció válidamente, es emplear un subterfugio. Porque en esa declaración pública declara que renunció válidamente al ministerio petrino. Que renunció válidamente al ministerio petrino, no se disputa. Pero si eso es lo que él renunció, entonces no renunció al munus. Por lo tanto, ese acto no efectuó una renuncia al oficio. Por lo tanto, si se afirma que es una renuncia papal válida, la afirmación es falsa según el canon 332 §2.

  1. Porque, el Papa Benedicto, después de su renuncia, declaró públicamente que renunció libremente, por lo tanto renunció.

Ad obj. 4: Es cierto que la libertad en una renuncia es una de las condiciones necesarias para una renuncia papal según el Canon 332 §2, pero no es cierto que sea la única condición. La primera condición es que sea una renuncia de munus. No era. Por lo tanto, este argumento es praeter rem.

  1. Porque el Cardenal Sodano, como Decano del Colegio de Cardenales, al convocar al Colegio, actuó como si fuera válido, por lo tanto, es válido.

Ad obj. 5: No hay un Canon de la Iglesia o una delegación especial del Romano Pontífice que tome la decisión del Cardenal Diácono de llamar a un cónclave eficaz de la validez de una renuncia inválida, o autoritativamente determinante de la validez de una renuncia. Por lo tanto, que lo haya hecho, no prueba nada. No, el canon 332 §2 lo niega expresamente.

  1. Debido a que el Colegio de Cardenales se reunió para elegir un Sucesor del Papa Benedicto, por lo tanto, mediante ese acto declarado o hecho, la renuncia fue válida.

Ad obj. 6: No existe un Canon de la Iglesia o una delegación especial del Romano Pontífice que tome la decisión del Colegio de Cardenales de conciliar o elegir a un Papa, eficaz de la validez de una renuncia inválida, o autoritativamente determinante de la validez de una renuncia. Por lo tanto, que lo hayan hecho, no prueba nada. No, el canon 332 §2 lo niega expresamente.

  1. Porque todo el Colegio de Cardenales después de la renuncia y después del Cónclave de 2013 actúa y sostiene que Jorge Mario Bergoglio es el verdadero y válido Papa.

Ad obj. 7: Respondo lo mismo que para obj. 7.

  1. Porque todo el mundo acepta que Jorge Mario Bergoglio es el Papa Francisco.

Ad obj. 8: El canon 332 §2 al decir, “y no que sea aceptado o no por nadie” en su frase final, lo niega expresamente. Por lo tanto, es falso.

  1. Porque, un católico debe sostener como papa, a quienquiera que los cardenales, o los obispos, o el clero de Roma, sean el papa.

Ad obj. 9: Respondo lo mismo que para obj. 8.

  1. Porque la elección de un Papa por los Cardenales es un hecho dogmático, que todos los católicos deben aceptar.

Ad obj. 10: Si bien es cierto que la elección válida de un Papa por parte de los Cardenales es un hecho dogmático que todos los católicos deben aceptar, no es cierto si la elección no fue válida. Pero una elección no es válida si el Papa anterior aún vive y aún no ha renunciado válidamente. Por lo tanto, esta objeción no es válida, en la medida en que la renuncia sea inválida. Por lo tanto, de su propio ser es insuficiente para probar el punto argumentado.

  1. Debido a que la renuncia del papa Benedicto XVI es un acto papal, que no puede ser cuestionado, según el anexo: prima sedes a nemini iudicatur.

Ad obj. 11: Si bien es cierto que los actos del Romano Pontífice son actos jurídicos que no pueden ser cuestionados, no es verdad que las declaraciones hechas en primera persona por el hombre que es Papa, que son la materia de tales actos o declaraciones, no pueden ser juzgadas. El canon 332 §2 demuestra que tal acto puede ser juzgado ya que el canon juzga tales actos. Que tal materia del acto papal no es un acto del papa como papa, ya se ha demostrado anteriormente.

  1. Porque, un católico con buena conciencia debe suponer que si la renuncia no era válida debido al uso de la palabra ministerium no munus en la frase clave del acto, los Cardenales, de acuerdo con el canon 17, se demostraron a sí mismos que el Santo Padre, El Papa Benedicto renunció lo suficiente al papado, o que celebraron un consejo privado con el para conocer su sentido y significado, momento en el que significó en privado que había renunciado al papado al renunciar al ministerio del papado.

Ad obj. 12: Si bien es cierto que un católico debe estar dispuesto a presumir tal cosa, tal presunción no hace válida una renuncia inválida. No, de acuerdo con el Canon 332 §2, se debe tener en cuenta que la causa final de una renuncia inválida es que no se manifiesta de acuerdo con la norma de la ley (rite manifestatur). Cuya norma requiere un acto público que es un acto presenciado por lo menos con 2 testigos y hecho verbalmente.  Tal acto nunca ha sido publicado. Entonces, incluso si se hiciera, es un acto secreto y no haría una renuncia inválida, válida.

  1. Debido a que el Papa Benedicto dijo: declaro que renuncio al ministerio, …que me fue confiado por medio de los Cardenales, … , asi que la Sede de San Pedro quedará vacante en”, indicó claramente que su renuncia era para efectuar una perdida al oficio (munus). Por lo tanto, su renuncia estuvo de acuerdo con el Canon 332 §2, a pesar de no usar explícitamente la palabra munus, ya que ese Canon requiere su validez. Por los tanto, la renuncia fue válida.

Ad obj. 13: Esta objeción fue refutada en los argumentos de la Primera Parte, pero su complejidad merece una respuesta más completa para aquellas mentes que no pueden entender cómo es inválida. Primero, como se demuestra en la Primera Parte de este Artículo, una renuncia es válida si incluye una renuncia de munus, no es válida si no lo hace. Y de acuerdo con Canon 17, si hay alguna duda sobre si munus está incluido en el Canon 332 §2 como una condición sine qua non o de acuerdo a su significado en un sentido más amplio, uno debe tener recurso a otras partes de del Derecho, la tradición canónica, y a la mente del Legislador (Juan Pablo II) del Código. Como se ha mostrado en otra parte, no hay base para un argumento del canon 17 de que ministerium puede significar munus. Sin embargo, como ministerium es seguido por 2 cláusulas subordinadas, el argumento de que no es válido, debe responder a esa condición. En latín, algunas cláusulas subordinadas pueden alterar el significado de la cláusula principal. Y es cierto que hay una forma poética, en la que parte de una cosa puede sustituir al todo, como cuando en la Misa en el Rito Latino decimos: “Entres a mi casa” para que signifique “Vengas a mi alma”. Sin embargo, con respecto al latín del texto de la renuncia, decir, “que recibí de las manos de los Cardenales” no impone ninguna necesidad de referencia al Ministerio Petrino per se, porque Ratzinger también en ese momento recibió el ministerio Episcopal y Pastoral de la Diócesis de Roma. La segunda cláusula, “asi que la Sede de San Pedro quedará vacante”, se ha demostrado en la Parte I que no requiere ninguna necesidad. Para aquellos que no entienden la gramática latina, esto necesita ser explicado. Porque, en una cláusula subordinada como “asi que … quedará vacante”, la cláusula es una cláusula de propósito del tipo que comienza con la partícula “ut“, y por lo tanto es una cláusula pura de propósito que indica solo una meta. Si la clausula subordinada de propósito hubiera comenzado “de tal manera que” (quomodo) o “de tal manera como para” (in tali modo quod) hubiera sido una cláusula de propósito de tal característica que tuviera el poder de alterar la manera de significado en la clausula primaria, y permitir el uso de significado metonímico, eso es, cuando una parte refiere al todo. Como el Papa Benedicto no dijo nada de ese tipo, esta forma de leer la cláusula subordinada no es posible. Por lo tanto, sigue siendo inválido. Sin embargo, incluso si se tuviera un significado metonímico, sigue siendo inválido según el Canon 332 §2, ya que no se manifestaría debidamente. Porque como si alguien pronunciara los votos matrimoniales diciendo: “Te tomo como mi empanada vienesa” en lugar de decir “Te tomo como mi esposa”, sería necesario recurrir a una interpretación para hacer que la frase signifique tomar una esposa, por lo que en un acto de renuncia, cualquier forma de significado metonímico rendiría inválido el acto porque públicamente no manifiesta la intención debidamente.

  1. En su acto de renuncia, el Papa Benedicto XVI declaró dos cosas. El primero con respecto a su renuncia, el segundo con respecto a la convocación de un cónclave “que un cónclave para elegir a un nuevo Sumo Pontífice sea convocado por aquellos cuyo deber es”. No habría dicho esto si su intención no fuera renunciar a la oficina del papado. Por lo tanto, renunció a la oficina del papado.

Ad obj. 14: Este argumento es una combinación de dos argumentos, uno de los cuales se ha refutado previamente, a saber, aquel que se refiere a su intención, que fue refutado en Ad obj. 2.  Aquí responderé al otro que se refiere al comando papal de convocar un cónclave. Dado que el Papa declaró que se convocaría un cónclave para elegir a un nuevo Romano Pontífice constituye la segunda cláusula independiente de su verbo, “Yo declaro”. Por lo tanto, es lógicamente independiente y no tiene ninguna necesidad en la alteración del significado de la primera cláusula, que se refiere a la renuncia.  Por lo tanto, si la renuncia no se manifiesta debidamente de acuerdo con el Canon 332 §2, que el Papa declara que se debe llamar cónclave es una declaración papal que está totalmente viciada por el error sustancial en su primera declaración. Así, el canon 188 invalida la ejecución de este mando. Esto es especialmente cierto, ya que en la declaración de convocatoria, no requiere que la convocatoria se realice antes o después de que el Papa deje de ser, ni en una fecha específica o incluso durante su vida. Para ver esto más claramente, recuerde el ejemplo de los argumentos en contra de la validez, en donde un papa hipotético declara: “Renuncio a los plátanos para que el 28 de febrero, a las 8 p. M., Hora romana, La Sede esté vacía” y simplemente agregue “y que se convoque un cónclave para elegir un nuevo pontífice romano”. Como se puede ver en esta hipotética, la segunda declaración no hace válida la primera, simplemente continúa con el error sustancial: un error sustancial que también hace que el Cónclave de 2013 y todos los actos de Bergoglio como Papa sean inválidos.

  1. Canon 332 §2 requiere la renuncia del oficio. Pero ministerium también significa oficio. Por lo tanto, cuando el Papa Benedicto renunció al ministerium, renunció al munus.

Ad obj. 15 : Canon 332 §2 lee de la siguiente manera: “Si el Romano Pontífice renunciase a su munus, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste rite, pero no que sea aceptada por nadie.” Como se puede ver en este Canon, que es el único que se ocupa de las renuncias papales, la condición fundamental es que el Papa renuncie a su “munus“. Ahora, mientras que algunas traducciones modernas lo traducen como oficina (inglés), otras como cargo (español), otras como función (italiano), está claro en el Código de Derecho Canónico que su significado canónico principal es oficio. Esto se puede ver en su uso en los Encabezados del Nuevo Código para los capítulos sobre las Oficinas eclesiásticas. Esto se confirma mediante una cita directa del canon 145 §1, donde cada oficio eclesiástico es llamado un “munus“, no un “ministerium”. Un examen del Código también revela que un ministerium nunca se llama una “oficio”. Ahora, como el Código de Derecho Canónico requiere en el Canon 17, que el Código mismo se lea de acuerdo con la tradición de los textos canónicos, las fuentes del derecho canónico y la mente de su legislador (el Papa Juan Pablo II), estos hechos deberían ser suficientes pruebas para excluir la posibilidad de que “ministerium” se pueda leer como munus. Esto se confirma mediante la comparación del Canon 332 §2 con el canon correspondiente en el Código de Derecho Canónico promulgado bajo el Papa Benedicto XV, donde se habla de un Papa que renuncia, pero no dice a qué renuncia. Es evidente y significativo que el Papa Juan Pablo II en el código de 1983 agregó la palabra “munus” para especificar a qué se debe renunciar para efectuar una renuncia papal. También es evidente que en ese Código de Derecho Canónico “ministerium” se refiere al ejercicio de una oficio. Además, si uno examina todas las renuncias papales anteriores para las cuales hay evidencia textual de la fórmula de renuncia, siempre se encuentran las palabras que significan oficio: onus, munus. No se encuentra ministerium. Los nombres propios para los oficios se encuentran como epicopatus y papatus. O la dignidad que resulta de la oficina se nombra con las palabras honor o dignitas. Así, de acuerdo con el Canon 17, todas las fuentes de interpretación autorizada concluyen sobre 1 resultado: que un Papa solo renuncia cuando renuncia al munus, al oficio, no a la ejecución del oficio, ministerium.  Por lo tanto, incluso si el Papa Benedicto pretendía, y en privado después afirmó, afirmaba o afirmaría, que pretendía usar “ministerium” para munus, su acto de renuncia no es válido debido a ese error sustancial, en virtud del canon 188, y no puede hacerse válido por ningún acto posterior. Tendría que ser rehecho con la palabra, “munus“. Entonces, el argumento es inválido por un sofismo, de leer “munus” en su mayor según su significado en latín, pero leer “ministerium” en el menor de acuerdo con su uso vernáculo. Por lo tanto, su conclusión se alcanza a través de un término medio no distribuido, y por lo tanto también es inválida.

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Where Robert de Mattei is wrong

This week, Catholic Family News, the traditional private Catholic Newspaper founded by the late John Vennari, publishes an article entitled, “Socci’s Thesis Falls Short: Review of the Secret of Benedict XVI“, an English translation of an article which was published on Jan 8, 2019 online at Cooperatores Veritatis. The translator is a Giuseppe Pelligrino. (Socci’s book details facts and canonical arguments why Pope Benedict XVI is still the Pope, and Bergoglio an Anti-Pope, that is uncanonically elected). I will comment on the English version of the article.

The author, Dr. Roberto de Mattei, I have long admired, and have had the occasion to meet in person. His foundation, the Lepanto Foundation does much good work, and thus I bear him no animus. Nay, if the author of that article was someone unknown or not influential at Rome, I would probably have paid it no attention at all.

Moreover, the purpose of this present article is not to defend Socci’s book.  Rather it is to address the grave errors contained in De Mattei’s article, which on account of his personal reputation are magnified in the minds of many, and thus represent a danger to souls.

Here, then, I will discuss the errors briefly in the order they appear in that English translation by Signor Pellegrino.

The first error of which is that De Mattei sustains that the resignation of Pope Benedict XVI is valid, because there has been a peaceful and universal acceptance of the election of Jorge Mario Bergoglio.

I will put aside the fact that several recent polls (not scientific) have shown that as much as 70% of Catholics reject Bergoglio as pope, because there is a more serious error to address, than disputing whether there is in fact a peaceful and universal acceptance of Bergoglio’s election.

Signor De Mattei is learned enough to own a copy of the Code of Canon Law. So I humbly suggest he read Canon 359 and consider publicly withdrawing his assertion that a peaceful and universal acceptance of an apparent papal election establishes it to be held as valid by Catholics.  For, that canon reads in Latin:

Can. 359 — Sede Apostolica vacante, Cardinalium Collegium ea tantum in Ecclesia gaudet potestate, quae in peculiari lege eidem tribuitur.

When translated into English — here I give my own translation — that canon says:

Canon 359 — When the Apostolic See is vacant, the College of Cardinals only enjoys that power in the Church, which is granted to it in particular law.

This is the reference to the power of the College to elect the Pope.  So, according to Canon 359, when there is no pope, the Cardinals have the authority to elect a pope.

Now, if the resignation of a pope is in doubt, then obviously, there is a doubt whether the Apostolic See is vacant, and therefore the Cardinals have doubtful authority. And when a resignation of a pope has not taken place, or a pope is not dead, the Apostolic See is not vacant, and therefore the Cardinals have NO power to elect another.

So, it should be obvious then, that “the peaceful and universal acceptance of the election of a pope by a College of Cardinals” which HAS NO POWER to elect a pope, because the See is NOT vacant, DOES NOT MAKE THE ELECTION VALID.

Second, De Mattei claims this principal regarding the acceptance of the election of a pope on the basis of commonly held opinion. But if he has studied Canon Law, he should know that Canon 17 does not permit common theological or canonical opinions to be interpretative guides to reading any canon, when the text of the canon expressly forbids an act to take place by denying the body which acts the power to act. For in such a case the mind of the Legislator takes precedence.

Third, what is worse, De Mattei then cites the Vatican translation of Canon 332 §2, where he admits that it denies that a papal resignation is valid on the grounds that anyone accepts it (in its final condition)! How that squares with the theory of peaceful and universal acceptance is impossible to imagine, since it undermines the validity of its application to the case of a disputed resignation. It does so, because obviously a Conclave called during the life of a pope who has not resigned, is called either because that College knows he has not and does intend to elect an Anti-Pope, and then it does not matter who accepts him, his election is invalid; or in the case the College opines that a resignation is valid, and they proceed to act as if there is no pope. But as canon 332 §2 declares, that they think it is valid, does not make it valid. Therefore, even if they think it is valid, when it is not valid, they cannot appeal to Canon 332 §2 to claim the authority in Canon 359 to lawfully elect another. Rather, they must follow Canon 17 and apply it. And so, whether the subsequent election be accepted or not, in the case of elections which follow papal resignations, the principal cited by De Mattei is improperly cited at best because it pertains to another case.

Finally, De Mattei is, in my opinion, intellectually dishonest, when he says that Violi’s canonical study of Pope Benedict’s act of Feb 11, 2013 contributes to the confusion. Because that study, which is cited in the preface of the Disputed Question, published here in November, is a very scholarly well thought out and precise study without any animus or polemic, which gives great clarity to the canonical signification of that papal act. To say that it causes confusion therefore is not based on Violi’s work, but rather seemingly on a desire to advance his own opinion by insulting a scholar who shows greater knowledge of Canon Law than himself.

As for Archbishop Ganswein’s discourse at the Gregorian University, at first glance it does seem to be confusing. But when you research, as Ann Barnhardt has done, what opinions regarding the mutability of the Papacy were being discussed at Tubingen, when Fr. Joseph Ratzinger was a professor of Theology there, then you would rather say its revealing, not confusing at all.

For those who want to understand the correct canonical argument, why Pope Benedict XVI is the Pope and why Bergoglio was never pope, supported by Canon Law and all the evidence, and put in simple terms, see “How and Why Pope Benedict’s Resignation is invalid by the law itself.”