La validez de la renuncia de Benedicto debe ser cuestionada, Parte II

hqdefault

Por el Hno. Alexis Bugnolo

En el artículo anterior titulado La validez de la renuncia de Benedicto debe ser cuestionada, Parte I, recité la historia de la controversia sobre la renuncia del Papa Benedicto XVI sobre el tema del error sustancial en la renuncia y luego procedí a explicar más de 20 argumentos en contra de validez.

Aquí, enumeraré los argumentos para la validez, en la medida en que los encuentre y los entienda. Si usted conoce sobre más argumentos, favor de avisarme en la sección de comentarios a continuación. Después de cada argumento a favor de la Validez, publicaré, para conveniencia del lector, el argumento en contra, que se desvía de esta pequeña manera de la forma escolástica adecuada. No hay un orden particular entre los argumentos, pero los más fuertes están al final.

¿Ya sea que el Papa Benedicto XVI, mediante el acto expresado en su discurso “Non solum propter”, renunció a la oficina del Obispo de Roma?

Ad contrarium:

Y parece que lo hizo:

  1. Porque, el Papa Benedicto XVI como Papa está por encima del Derecho Canónico. Por lo tanto, no necesita renunciar según la forma del Canon 332 §2. Por lo tanto, renunció válidamente.

Ad obj. 1: Argumentar que el Papa está por encima de la Ley Canónica, y por lo tanto la renuncia es válida, es un sofismo, que cuando se examina es equivalente a otras 2 proposiciones erróneas, a saber: “El Papa como Papa está por encima de la ley canónica, ergo etc.” y “El Papa como el hombre que está por encima de la ley, ergo etc.”  A la primera, le diré: En primer caso, es verdad que el Papa está por encima del Derecho Canónico. Sin embargo, el Papa, al renunciar a su cargo, no renuncia como Papa, sino como el hombre que es el Papa. Por lo tanto el argumento es praeter rem. Al segundo, digo: es falso decir que el Papa como el hombre que es papa está por encima de la Ley Canónica, porque la mente del Legislador del Código de Derecho Canónico, el Papa Juan Pablo II, en el canon 332 §2, expresamente declara cuándo una renuncia papal es tal y debe considerarse válida. Por lo tanto, si un Papa renunciara de una manera que fuera válida, pero que los Fieles tuvieran que considerar como inválida según la norma de ese Canon, habría caos en la Iglesia. Sin embargo, al interpretar la mente de un legislador, no se puede suponer ninguna tesis que haga que la ley sea defectuosa. Por lo tanto, el Papa Juan Pablo II tuvo la intención de atar al hombre que es papa, en una resignación papal. Por lo tanto, el segundo es falso también.

  1. Porque está claro que el papa Benedicto quiso renunciar. Por lo tanto, él renunció. Por lo tanto, su renuncia es válida.

Ad obj. 2: Argumentar que el Papa quiso renunciar, por lo tanto renunció, es emplear un sofismo que oculta un término medio no distribuido. Porque si el Papa quería renunciar al ministerio del oficio, entonces renunció al ministerium. Pero tal renuncia no se conforma con el Canon 332 §2, ya que el canon no renuncia al munus. Por lo tanto, no es válida. Del mismo modo, si el Papa quería renunciar al munus, entonces NO renunció al munus si es que dijo ministerium. E incluso aunque él creyó haberlo hecho, es inválido, según el canon 332 §2 de acuerdo con el acto, y de acuerdo con el canon 188 debido a un error sustancial.

  1. Debido a que el Papa Benedicto, después de su renuncia, declaró públicamente que renunció válidamente, entonces renunció válidamente.

Ad obj 3: Argumentar que el Papa renunció válidamente porque después de su renuncia declaró públicamente que renunció válidamente, es emplear un subterfugio. Porque en esa declaración pública declara que renunció válidamente al ministerio petrino. Que renunció válidamente al ministerio petrino, no se disputa. Pero si eso es lo que él renunció, entonces no renunció al munus. Por lo tanto, ese acto no efectuó una renuncia al oficio. Por lo tanto, si se afirma que es una renuncia papal válida, la afirmación es falsa según el canon 332 §2.

  1. Porque, el Papa Benedicto, después de su renuncia, declaró públicamente que renunció libremente, por lo tanto renunció.

Ad obj. 4: Es cierto que la libertad en una renuncia es una de las condiciones necesarias para una renuncia papal según el Canon 332 §2, pero no es cierto que sea la única condición. La primera condición es que sea una renuncia de munus. No era. Por lo tanto, este argumento es praeter rem.

  1. Porque el Cardenal Sodano, como Decano del Colegio de Cardenales, al convocar al Colegio, actuó como si fuera válido, por lo tanto, es válido.

Ad obj. 5: No hay un Canon de la Iglesia o una delegación especial del Romano Pontífice que tome la decisión del Cardenal Diácono de llamar a un cónclave eficaz de la validez de una renuncia inválida, o autoritativamente determinante de la validez de una renuncia. Por lo tanto, que lo haya hecho, no prueba nada. No, el canon 332 §2 lo niega expresamente.

  1. Debido a que el Colegio de Cardenales se reunió para elegir un Sucesor del Papa Benedicto, por lo tanto, mediante ese acto declarado o hecho, la renuncia fue válida.

Ad obj. 6: No existe un Canon de la Iglesia o una delegación especial del Romano Pontífice que tome la decisión del Colegio de Cardenales de conciliar o elegir a un Papa, eficaz de la validez de una renuncia inválida, o autoritativamente determinante de la validez de una renuncia. Por lo tanto, que lo hayan hecho, no prueba nada. No, el canon 332 §2 lo niega expresamente.

  1. Porque todo el Colegio de Cardenales después de la renuncia y después del Cónclave de 2013 actúa y sostiene que Jorge Mario Bergoglio es el verdadero y válido Papa.

Ad obj. 7: Respondo lo mismo que para obj. 7.

  1. Porque todo el mundo acepta que Jorge Mario Bergoglio es el Papa Francisco.

Ad obj. 8: El canon 332 §2 al decir, “y no que sea aceptado o no por nadie” en su frase final, lo niega expresamente. Por lo tanto, es falso.

  1. Porque, un católico debe sostener como papa, a quienquiera que los cardenales, o los obispos, o el clero de Roma, sean el papa.

Ad obj. 9: Respondo lo mismo que para obj. 8.

  1. Porque la elección de un Papa por los Cardenales es un hecho dogmático, que todos los católicos deben aceptar.

Ad obj. 10: Si bien es cierto que la elección válida de un Papa por parte de los Cardenales es un hecho dogmático que todos los católicos deben aceptar, no es cierto si la elección no fue válida. Pero una elección no es válida si el Papa anterior aún vive y aún no ha renunciado válidamente. Por lo tanto, esta objeción no es válida, en la medida en que la renuncia sea inválida. Por lo tanto, de su propio ser es insuficiente para probar el punto argumentado.

  1. Debido a que la renuncia del papa Benedicto XVI es un acto papal, que no puede ser cuestionado, según el anexo: prima sedes a nemini iudicatur.

Ad obj. 11: Si bien es cierto que los actos del Romano Pontífice son actos jurídicos que no pueden ser cuestionados, no es verdad que las declaraciones hechas en primera persona por el hombre que es Papa, que son la materia de tales actos o declaraciones, no pueden ser juzgadas. El canon 332 §2 demuestra que tal acto puede ser juzgado ya que el canon juzga tales actos. Que tal materia del acto papal no es un acto del papa como papa, ya se ha demostrado anteriormente. — Si dice que el acto de declaración es un acto papal, no el acto del hombre, por lo tanto, debe considerarse válido, ya que el Papa es el legislador supremo y el árbitro del significado de los actos canónicos, debe responderse que la declaración (“Yo declaro”) se hace en la primera persona del singular, no en la primera persona del plural, por lo que el legislador supremo ya ha renunciado explícitamente a su papel en la declaración de renuncia.

  1. Porque, un católico con buena conciencia debe suponer que si la renuncia no era válida debido al uso de la palabra ministerium no munus en la frase clave del acto, los Cardenales, de acuerdo con el canon 17, se demostraron a sí mismos que el Santo Padre, El Papa Benedicto renunció lo suficiente al papado, o que celebraron un consejo privado con el para conocer su sentido y significado, momento en el que significó en privado que había renunciado al papado al renunciar al ministerio del papado.

Ad obj. 12: Si bien es cierto que un católico debe estar dispuesto a presumir tal cosa, tal presunción no hace válida una renuncia inválida. No, de acuerdo con el Canon 332 §2, se debe tener en cuenta que la causa final de una renuncia inválida es que no se manifiesta de acuerdo con la norma de la ley (rite manifestatur). Cuya norma requiere un acto público que es un acto presenciado por lo menos con 2 testigos y hecho verbalmente.  Tal acto nunca ha sido publicado. Entonces, incluso si se hiciera, es un acto secreto y no haría una renuncia inválida, válida.

  1. Debido a que el Papa Benedicto dijo: declaro que renuncio al ministerio, …que me fue confiado por medio de los Cardenales, … , asi que la Sede de San Pedro quedará vacante en”, indicó claramente que su renuncia era para efectuar una perdida al oficio (munus). Por lo tanto, su renuncia estuvo de acuerdo con el Canon 332 §2, a pesar de no usar explícitamente la palabra munus, ya que ese Canon requiere su validez. Por los tanto, la renuncia fue válida.

Ad obj. 13: Esta objeción fue refutada en los argumentos de la Primera Parte, pero su complejidad merece una respuesta más completa para aquellas mentes que no pueden entender cómo es inválida. Primero, como se demuestra en la Primera Parte de este Artículo, una renuncia es válida si incluye una renuncia de munus, no es válida si no lo hace. Y de acuerdo con Canon 17, si hay alguna duda sobre si munus está incluido en el Canon 332 §2 como una condición sine qua non o de acuerdo a su significado en un sentido más amplio, uno debe tener recurso a otras partes de del Derecho, la tradición canónica, y a la mente del Legislador (Juan Pablo II) del Código. Como se ha mostrado en otra parte, no hay base para un argumento del canon 17 de que ministerium puede significar munus. Sin embargo, como ministerium es seguido por 2 cláusulas subordinadas, el argumento de que no es válido, debe responder a esa condición. En latín, algunas cláusulas subordinadas pueden alterar el significado de la cláusula principal. Y es cierto que hay una forma poética, en la que parte de una cosa puede sustituir al todo, como cuando en la Misa en el Rito Latino decimos: “Entres a mi casa” para que signifique “Vengas a mi alma”. Sin embargo, con respecto al latín del texto de la renuncia, decir, “que recibí de las manos de los Cardenales” no impone ninguna necesidad de referencia al Ministerio Petrino per se, porque Ratzinger también en ese momento recibió el ministerio Episcopal y Pastoral de la Diócesis de Roma. La segunda cláusula, “asi que la Sede de San Pedro quedará vacante”, se ha demostrado en la Parte I que no requiere ninguna necesidad. Para aquellos que no entienden la gramática latina, esto necesita ser explicado. Porque, en una cláusula subordinada como “asi que … quedará vacante”, la cláusula es una cláusula de propósito del tipo que comienza con la partícula “ut“, y por lo tanto es una cláusula pura de propósito que indica solo una meta. Si la clausula subordinada de propósito hubiera comenzado “de tal manera que” (quomodo) o “de tal manera como para” (in tali modo quod) hubiera sido una cláusula de propósito de tal característica que tuviera el poder de alterar la manera de significado en la clausula primaria, y permitir el uso de significado metonímico, eso es, cuando una parte refiere al todo. Como el Papa Benedicto no dijo nada de ese tipo, esta forma de leer la cláusula subordinada no es posible. Por lo tanto, sigue siendo inválido. Sin embargo, incluso si se tuviera un significado metonímico, sigue siendo inválido según el Canon 332 §2, ya que no se manifestaría debidamente. Porque como si alguien pronunciara los votos matrimoniales diciendo: “Te tomo como mi empanada vienesa” en lugar de decir “Te tomo como mi esposa”, sería necesario recurrir a una interpretación para hacer que la frase signifique tomar una esposa, por lo que en un acto de renuncia, cualquier forma de significado metonímico rendiría inválido el acto porque públicamente no manifiesta la intención debidamente.

  1. En su acto de renuncia, el Papa Benedicto XVI declaró dos cosas. El primero con respecto a su renuncia, el segundo con respecto a la convocación de un cónclave “que un cónclave para elegir a un nuevo Sumo Pontífice sea convocado por aquellos cuyo deber es”. No habría dicho esto si su intención no fuera renunciar a la oficina del papado. Por lo tanto, renunció a la oficina del papado.

Ad obj. 14: Este argumento es una combinación de dos argumentos, uno de los cuales se ha refutado previamente, a saber, aquel que se refiere a su intención, que fue refutado en Ad obj. 2.  Aquí responderé al otro que se refiere al comando papal de convocar un cónclave. Dado que el Papa declaró que se convocaría un cónclave para elegir a un nuevo Romano Pontífice constituye la segunda cláusula independiente de su verbo, “Yo declaro”. Por lo tanto, es lógicamente independiente y no tiene ninguna necesidad en la alteración del significado de la primera cláusula, que se refiere a la renuncia.  Por lo tanto, si la renuncia no se manifiesta debidamente de acuerdo con el Canon 332 §2, que el Papa declara que se debe llamar cónclave es una declaración papal que está totalmente viciada por el error sustancial en su primera declaración. Así, el canon 188 invalida la ejecución de este mando. Esto es especialmente cierto, ya que en la declaración de convocatoria, no requiere que la convocatoria se realice antes o después de que el Papa deje de ser, ni en una fecha específica o incluso durante su vida. Para ver esto más claramente, recuerde el ejemplo de los argumentos en contra de la validez, en donde un papa hipotético declara: “Renuncio a los plátanos para que el 28 de febrero, a las 8 p. M., Hora romana, La Sede esté vacía” y simplemente agregue “y que se convoque un cónclave para elegir un nuevo pontífice romano”. Como se puede ver en esta hipotética, la segunda declaración no hace válida la primera, simplemente continúa con el error sustancial: un error sustancial que también hace que el Cónclave de 2013 y todos los actos de Bergoglio como Papa sean inválidos.

  1. Canon 332 §2 requiere la renuncia del oficio. Pero ministerium también significa oficio. Por lo tanto, cuando el Papa Benedicto renunció al ministerium, renunció al munus.

Ad obj. 15 : Canon 332 §2 lee de la siguiente manera: “Si el Romano Pontífice renunciase a su munus, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste rite, pero no que sea aceptada por nadie.” Como se puede ver en este Canon, que es el único que se ocupa de las renuncias papales, la condición fundamental es que el Papa renuncie a su “munus“. Ahora, mientras que algunas traducciones modernas lo traducen como oficina (inglés), otras como cargo (español), otras como función (italiano), está claro en el Código de Derecho Canónico que su significado canónico principal es oficio. Esto se puede ver en su uso en los Encabezados del Nuevo Código para los capítulos sobre las Oficinas eclesiásticas. Esto se confirma mediante una cita directa del canon 145 §1, donde cada oficio eclesiástico es llamado un “munus“, no un “ministerium”. Un examen del Código también revela que un ministerium nunca se llama una “oficio”. Ahora, como el Código de Derecho Canónico requiere en el Canon 17, que el Código mismo se lea de acuerdo con la tradición de los textos canónicos, las fuentes del derecho canónico y la mente de su legislador (el Papa Juan Pablo II), estos hechos deberían ser suficientes pruebas para excluir la posibilidad de que “ministerium” se pueda leer como munus. Esto se confirma mediante la comparación del Canon 332 §2 con el canon correspondiente en el Código de Derecho Canónico promulgado bajo el Papa Benedicto XV, donde se habla de un Papa que renuncia, pero no dice a qué renuncia. Es evidente y significativo que el Papa Juan Pablo II en el código de 1983 agregó la palabra “munus” para especificar a qué se debe renunciar para efectuar una renuncia papal. También es evidente que en ese Código de Derecho Canónico “ministerium” se refiere al ejercicio de una oficio. Además, si uno examina todas las renuncias papales anteriores para las cuales hay evidencia textual de la fórmula de renuncia, siempre se encuentran las palabras que significan oficio: onus, munus. No se encuentra ministerium. Los nombres propios para los oficios se encuentran como epicopatus y papatus. O la dignidad que resulta de la oficina se nombra con las palabras honor o dignitas. Así, de acuerdo con el Canon 17, todas las fuentes de interpretación autorizada concluyen sobre 1 resultado: que un Papa solo renuncia cuando renuncia al munus, al oficio, no a la ejecución del oficio, ministerium.  Por lo tanto, incluso si el Papa Benedicto pretendía, y en privado después afirmó, afirmaba o afirmaría, que pretendía usar “ministerium” para munus, su acto de renuncia no es válido debido a ese error sustancial, en virtud del canon 188, y no puede hacerse válido por ningún acto posterior. Tendría que ser rehecho con la palabra, “munus“. Entonces, el argumento es inválido por un sofismo, de leer “munus” en su mayor según su significado en latín, pero leer “ministerium” en el menor de acuerdo con su uso vernáculo. Por lo tanto, su conclusión se alcanza a través de un término medio no distribuido, y por lo tanto también es inválida.

  1. No hay ministerium petrino sin un oficio petrino, ya que los dos son inseparables en cuanto a su derecho y ser [secundum ius et esse], según el Derecho Canónico. Por lo tanto, aunque el Canon 332 §2 requiere que un Papa renuncie a su munus para que renuncie válidamente, sin embargo, una renuncia a su ministerium es suficiente para efectuar esto porque aunque “munus” nombra el oficio papal en relación al don de Dios de gracia y deber, “ministerium” nombra el mismo oficio de acuerdo a su relación con la Iglesia. Por lo tanto, renunciar al ministerium petrino, es renunciar al munus petrino.

Ad obj. 16 : Debe decirse que este argumento debe ser respondido mediante un interemptio (eso es una refutación completa de las premisas en un silogismo), ya que es falso en sus proposiciones principales y secundarias. En su versión menor, es falso al estar basado en un error de interpretación de las obligaciones del Canon 332 §2 de acuerdo con la costumbre general de la ciencia de la teología, y no de acuerdo con la norma de ley.  En su principal, o premisa, es además falso afirmar que el ministerium no es separable de su oficio de acuerdo con el derecho en cuanto a derecho y el hecho de ser [secundum ius et esse].  Con respecto a lo primero, uno debe responder así: Porque en la ciencia de la teología, las palabras pueden tener significados diferentes con respecto a cosas iguales o disímiles.  Pero todo esto es praeter rem (irrelevante) en cuanto a una discusión del significado canónico de un acto de renuncia de un oficio eclesiástico, aún más, en cuanto a un oficio establecido por el Verbo Encarnado de Dios.  En tal asunto, el argumento debe centrarse en el oficio según su ser en la Divina Voluntad e intención, no como oficio según se entienda de acuerdo a la teología personal del hombre que es romano pontífice. Esto también es cierto con respecto a la Iglesia Romana, cuyo Novio no es el Romano Pontífice, sino el mismo Cristo Jesús, que ahora reina en la Gloria. Por esa razón, no solo está obligada a dar el consentimiento de Su voluntad al Redentor, sino también a la aprobación de Su mente. Por lo tanto, uno propondría una manera de observar la ley canónica que sería equivalente al adulterio, si uno sostuviera que era lícito que la Iglesia Romana considerara el significado de un acto canónico según la manera del mundo, la carne o incluso interpretación privada. Por lo tanto, no solo Cristo, por Su promesa a San Pedro, está obligado por el canon 332 §2, promulgado por Su Vicario, el Papa Juan Pablo II, a no retirar la gracia y el oficio [munus] a menos que se renuncie explícitamente, así también a la Iglesia Romana, que es su novia virgen más fiel y su esposa virgen. Por lo tanto, la Iglesia debe considerar que las obligaciones del canon 332 §2 requieren una renuncia al munus, en tanto que el Canon 17 requiere que ese término se entienda en el canon 145 §1. En ninguna parte del Código de Derecho Canónico se encuentra que un ministerium considerado como el oficio en sí. Entonces, si bien fue la intención del autor de Non Solum Propter, en tanto que era hombre, significar la Oficina Papal en su relación con el servicio que presta, no por ese solo hecho se convierte en un acto que la Iglesia pueda aceptar como rite manifestatum, pues se tendría que recurrir a una interpretación y a una lectura del texto fuera del marco de reglas de significado del Código de Derecho Canónico que tendrían que ser empleadas. Y como tal, no sería canónicamente válido, incluso si uno pudiera sostener que era teológicamente suficiente. Sin embargo, incluso si uno fuera a conceder que las palabras ministerium …. commissum habló del munus petrinum en su relación con la Iglesia, ya que no se renuncia a nada más que a lo que se renuncia explícitamente, el acto no haría nada más canónicamente que una renuncia al ministerio en la medida en que se encuentra en tal relación, mas no del oficio en sí mismo. Y, por lo tanto, no sería eficaz renunciar, ni suficiente el dar a entender la renuncia al oficio en su relación a Dios y Su don de la gracia. Pero dado que esta misma relación se refiere a ello según su principio de ser [secundum essendi principium] – ya que es un regalo inmediato de Cristo y se establece mediante un acto de Su voluntad, tal renuncia no afecta lo que es esencial para ello. — El acto permanece, por lo tanto, viciado por un error sustancial en su forma de significación, y por lo tanto no es válido ipso iure, por el canon 188. — Finalmente, con respecto a la premisa del argumento, a saber, que el ministerium no se puede separar de la oficina secundum ius et esse, debe decirse que esto está falsificado por el derecho litúrgico y canónico. Porque desde la supresión de las órdenes menores, el estado del acólito y el lector se denominan “ministerios” [Canon 230 §1], sin embargo, tales ministerios no confieren el derecho de ejercer dicho servicio en ningún momento, sino solo la idoneidad de hacerlo a petición del celebrante de un acto litúrgico. Por lo tanto, ministeria son separables en cuanto a derecho y el hecho de ser, del munus. – Por tanto en conclusión, parece ser obvio que el argumento entero es falso, ya que una conclusión que es deducida de una premisa falsa y un menor falso es enteramente falsificada.

17. La aceptación pacífica y universal de un Papa es causada por y es el efecto de una elección papal válida. Por lo tanto, después de 6 años, incluso si la renuncia del Papa Benedicto XVI fuera inválida, su silencio de facto en la usurpación de la Oficina Papal por parte de Bergoglio es equivalente a una renuncia. Por lo tanto, ya sea que la renuncia sea inválida o no, ahora debe considerarse válida.

Ad obj. 17: Aunque, en el derecho común, la posesión es nueve décimas de derecho, y por lo tanto, la usurpación puede llevar a la adquisición del derecho y en la Ley Romana usucapióne  puede obtener el derecho legal a la propiedad después de un largo tiempo, tal principio no es válido por dos razones. Primero, no es válido teológicamente con respecto a un oficio eclesiástico que fue establecido por Jesucristo, el Verbo Encarnado, por un acto personal inmediato. Del cual tipo es el oficio de Papa. La razón teológica es esta: que nadie puede arrebatar nada de la Mano del Dios viviente (Juan 10:28). Y, por lo tanto, ninguna usurpación del oficio papal puede restringir a la Deidad, que es la justicia infinita y la omnipotencia misma, para transferir la gracia del munus papal a otro.  Sostener lo contrario, sería una imposibilidad teológica y absurda. Segundo, no es válido canónicamente, debido al Canon 359, que especifica que el Colegio Cardenalicio tiene autoridad para elegir un Pontífice Romano solo durante una sede vacante.  — Por lo tanto, si la renuncia del Papa Benedicto XVI no fue válida, no había una sede vacante y, por lo tanto, el Colegio no tenía autoridad para elegir un sucesor. — En cuanto a la aquiescencia tácita: de la Historia de la Iglesia se desprende claramente que, en contra de las afirmaciones de un antipapa, no se consideró que ningún legítimo reclamante de la Sede apostólica cediera simplemente por no perseguir su derecho. Sin embargo, el argumento de la aquiescencia tácita, sin embargo, no aplica en el caso en disputa, porque el hecho de que uno actué en error sustancial no constituye una aquiescencia tácita, ya que la aquiescencia tácita requiere la capacidad de consentimiento, cosa que es imposible por ignorancia invencible en el caso de error sustancial.  —  Finalmente, con respecto a la aceptación universal y pacífica de una elección papal: mientras que este principio es ciertamente un principio reflejo válido para las conciencias preocupadas en el caso de una elección válida, no hay posibilidad de una elección válida cuando el Colegio no tiene derecho a actuar, ya que es contrario no solo a la Ley Canónica sino a la Ley Divina para elegir a otro Romano Pontífice mientras el Papa aún vive y no ha renunciado válidamente. Tampoco es válido, en cuanto a su menor implícito: a saber, que ha habido una aceptación pacífica y universal de la renuncia papal. No ha habido, como demuestra el prefacio a esta pregunta en disputa. Por lo tanto, la aplicación de este principio reflejo en el presente caso es, en el mejor de los casos, praeter rem (irrelevante), peor aún, un subterfugio

18. La renuncia de Benedicto a ministerium efectúa válidamente una renuncia al oficio porque, debido al Canon 10, que dice expresamente que solo las condiciones de invalidez hacen que un acto sea inválido, ya que el Canon 332 §2 habla de invalidez solo en relación con la libertad de coerción y manifestación debida, no del nombramiento del oficio, ya que Benedicto tenía la intención de nombrar el oficio papal, como se desprende de su aceptación del título de Papa Emérito, el nombramiento del ministerium en lugar del munus no invalida el acto de renuncia.  Además, Benedicto como papa es el legislador supremo, por lo tanto, interpreta oficialmente la ley (cf. Canon 16 §1), por lo que puede renunciar al munus petrino renunciando al ministerium petrino.

Adj. obj. 18: Si bien es cierto que el canon 332 §2 habla de invalidez pero solo en relación con las condiciones del acto, no obstante, el canon 188 habla expresamente de invalidez de renuncias que están viciadas por un error sustancial.  Ahora, no hay un error más sustancial en renunciar a un oficio eclesiástico, que renunciar a un accidente del mismo o su segundo acto de ser (ministerium) y creer que al hacerlo, una suficiencia significa el oficio (munus). Además, el canon 18 requiere que los términos del canon 332 §2 se entiendan estrictamente, ya que el último canon restringen al que renuncia. Por lo tanto, la renuncia debe considerar explícitamente el munus del oficio papal, que en ese canon y en el canon 749 §1, como todas los oficios episcopales (cf. Paul VI, Christus Dominus) en todo el Código, se refiere exclusivamente como munus, porque no es meramente un cargo u oficio eclesiástico (officium) o servicio (ministerium) establecido por costumbre o la Iglesia, sino que es un don de gracia y oficio (munus) establecido por el Dios vivo por un acto personal e inmediato (cf. Mateo 16:18). Que cada oficio (munus) pueda ejercer uno o más ministeria (ministerios) no solo NO es un argumento para la validez de la renuncia de Benedicto sino más bien un argumento en contra de la validez, a causa del canon 188, canon 17 y canon 41 (en latín), el último de los cuales asocia expresamente ministerium con la mera ejecución de un oficio eclesiástico y esto, porque el enfermo puede renunciar a la ejecución de un oficio o sus servicios, quien todavía desea conservar la dignidad del oficio, como lo demuestra la historia de la Iglesia. Por lo tanto, en virtud del canon 17, que requiere explícitamente que los textos de cada Canon se entiendan de acuerdo con el significado apropiado de las palabras que contienen, ya que el contexto del Código de Derecho Canónico los usa, el argumento extraído del Canon 10, aquí, no es válido porque es praeter rem, es decir, aplicable solo a las condiciones de invalidez en el Canon 332 §2, no del canon 188. — Si dice, si, el Canon 10 se aplica solo a los términos expresados en el Canon 332 §2 y así permite una interpretación amplia de la cláusula condicional que habla de una renuncia del munus petrino, entonces debe responderse, que tal lectura del canon 10 anularía los requisitos del canon 17, que los términos deben ser entendidos correctamente, o al menos fallan por insuficiencia, ya que el significado amplio de munus en el Código de Derecho Canónico es officium no ministerium; qué sentido de officium se refiere a oficio, no a la ejecución de un ministerio. — Respecto al Canon 16 § 1, hay que decir, que sí, el Papa Benedicto como Papa es el legislador supremo e intérprete del derecho canónico. Pero él es sólo legislador, cuando legisla; mientras que el canon 332 §2 fue legislado por el papa Juan Pablo II. Además, aunque cualquier Papa puede interpretar oficialmente el derecho canónico, debe hacerlo por un acto papal, no por un error sustancial. Por lo tanto, el canon 16 no se aplica en tal caso. Más bien, más bien, el Canon 38 gobierna expresamente en este caso, cuando dice: Un acto administrativo, incluso si es promulgado por un rescripto dado Motu Proprio, carece de efecto en la medida en que perjudica los derechos de otro o es contrario a la ley o costumbre comprobada, a menos que la autoridad competente haya agregado expresamente una cláusula de derogación. — Finalmente, con respecto a la intención manifiesta del Papa de renunciar al munus papal, he respondido a esto arriba en la respuesta a las objeciones 2, 3 y 4.

19. Como sostiene el Dr. Taylor Marshall en su video, “La renuncia del Papa Benedicto: un análisis”, “ministerium” y “munus” nombran lo mismo: el oficio papal. Por lo tanto, renunciar a uno es renunciar al otro. Por lo tanto, la renuncia es válida.

Ad obj. 19: A una afirmación gratuita, no es necesario responder, porque no es un argumento. Sin embargo, contra esta afirmación, uno debe responder, ya que ataca la naturaleza de la realidad misma. Porque las palabras tienen significado, de lo contrario no serían signos de comunicación. Y diferentes palabras pueden tener un significado diferente, o no habría ninguna razón para usarlas. Así, el lenguaje humano por necesidad sostiene la afirmación de que ministerium y munus pueden tener diferentes significados. Cualquier diccionario de latín también lo sostiene, como cualquiera que tenga uno puede demostrar.  Pero que ministerium y munus en el derecho canónico significan lo mismo, es totalmente falso, como se ha demostrado anteriormente al referirse, de acuerdo con los requisitos del canon 17, al Código mismo que en el canon 41 asocia “ministerium” con el mero ejercicio de oficio, y canon 145 §1 que define un oficio eclesiástico como un “munus”, no un ministerium. Por lo tanto, el propio Código de Ley Canónica utiliza los términos en diferentes sentidos, y no equipara sus significados como refiriéndose a un oficio eclesiástico, en el sentido de que “obispado” o “papado” se refieren a un oficio. — Esta es una refutación suficiente de acuerdo con la norma del derecho canónico. Pero como la afirmación oculta un grave error del tipo de Nominalismo promovido en Tübingen, merece ser refutado de acuerdo con la ciencia de la filosofía. Porque así como hay 10 categorías de ser de acuerdo con el Filósofo en su Praedicamenta, las palabras se pueden decir en referencia a una o más categorías de ser. Ahora, en el canon 145 §1, el Legislador Supremo predice munus de cada oficio eclesiástico. Pero en ninguna parte del Código predica el ministerium de cualquier oficio eclesiástico, solo de los roles o servicios prestados por alguien que ocupa un oficio o en su lugar.  Por lo tanto, de acuerdo con el canon 17, queda claro que esto representa en la mente del Legislador que munus significa el ser de algo real, a saber, un oficio, pero ministerium significa la acción o el servicio prestado por alguien que tiene dicho oficio. Por lo tanto, se dice que munus es una sustancia en sí misma, y  se dice ministerium de una sustancia en acto.  Pero esta es la distinción de ser y acto, de sustancia y accidente, según la Praedicamenta. Por lo tanto, existe una distinción real entre munus y ministerium, en los sentidos utilizados en Canon 332 §2, 145 §1 y canon 41, así como existe una distinción real entre cualquier agente y las acciones del agente, aunque este último es inherente al anterior. Si esto se niega, entonces el andar de Pedro, que en Pedro es Pedro, cuando Pablo lo imita perfectamente sería tanto Pedro en Pablo como Pedro en Pedro, lo cual es absurdo. Por lo tanto, el andar de Pedro en Pedro no es una sustancia sino un accidente, como el color de la piel de Pedro o el acento de su voz, que se puede duplicar en otras cosas, sin tener que hacerlos Pedro. Del mismo modo, el ministerio petrino, que es la acción o servicio que el que tiene el oficio petrino debe y puede prestar, puede ser perfectamente imitado en otro, sin que ese otro sea el Papa.  Esta es la base completa de la colaboración de la Curia romana con cada verdadero Papa, cuando Él delega la ejecución de una parte de su Munus Petrino a cardenales y obispos y sacerdotes en el Vaticano o en cualquier otro lugar. Por lo tanto, para nombrar al Munus Petrino no basta con nombrar al Ministerio Petrino (incluso si se reconoce que Benedict hizo esto, lo cual he demostrado no es el caso en los argumentos de la primera parte), porque al igual que cuando Pedro renuncia a su andar, sigue siendo Pedro, así que cuando el Papa renuncia a su ministerio, sigue siendo el Papa. La racionalidad semiótica o ratio significandi para esto es que, al igual que la sustancia y el accidente son separables, su unidad no es necesaria; por lo tanto, el significado del que es el accidente en el otro no muestra una referencia necesaria o determinante al que es la sustancia. Por lo tanto, de acuerdo con el canon 332 §2, que requiere una manifestación de libertad e intención que esté de acuerdo con la norma de la ley, tal forma de significado no es válido, porque requiere una interpretación que la Ley no sostiene como algo posible de acuerdo con canon 17.

Advertisements

The Validity of Pope Benedict XVI’s resignation must be questioned — Part I

Resignation

by Br. Alexis Bugnolo

Recently, the noted Vatican theologian, and former member of the Congregation for the Faith, Msgr. Nichola Bux publicly opined that the validity of the resignation of Pope Benedict XVI should be studied in regard to the question of what appears to be substantial error in the formula of resignation. (For a correct English translation of the formula, see here).

Msgr. Bux was not the first to raise this issue. In fact, doubts as to the validity of the act of resignation were raised immediately upon the news being made known. Flavien Blanchon, a French journalist working at Rome, writing only 2 days afterwards, cited an eminent Latin scholar who pointed out errors in the text of abdication, and who noted that the presence of any error, according to canonical tradition, was held to be a sign of lack of deliberation, rendering the act null and void. These errors in the Latin were also reported by Luciano Canfora, Corriere della Serra, Feb. 12, 2013, p. 17.

More importantly, the famous Italian Philosopher, Prof. Enrico Radaelli wrote a supplication to Pope Benedict XVI, on Feb. 18, begging him to withdraw the resignation, because, inasmuch as it was done in a secular fashion, it would result in the consequent election of an Anti-Pope. His article was entitled: Perché Papa Ratzinger-Benedetto XVI dovrebbe ritirare le sue dimissioni: non è ancora tempo per un nuovo papa, perché sarebbe quello di un Anti-Papa. (Link to text with commentary, here). Which warning, alas, was ignored, even by myself at the time, for frivolous reasons.

Then a year later, the famous Italian controversialist, Antonio Socci openly speculated that the resignation might be invalid on account of the lack of interior will given by Benedict. In the same year, a very noteworthy study published by a Professor in canon law at the Theological Institute of Legano, Switzerland, in 2014 by Fr. Stefano Violi, which discussed canonically the renunciation: The Resignation of Pope Benedict XVI Between History, Law and Conscience, without, however, raising the question of its invalidity. (Its a must read on account of its rich citation to the canonical history of papal resignations, despite its glaring error of affirming that a novel way of resigning was fulling in accord with Tradition!) — However, the study by the professor of Canon Law at the Faculty of Theology, Lugano, Switzerland, by identifying the matter of the renunciation to regard the active ministry, not the munus, made it clear that the question of substantial error invalidating the resignation was a real question, founded upon the text of the act itself.

On Nov. 14, 2014, in a public conference, Fr. Nicholas Gruner, “the Fatima Priest” of Canada, affirmed of Pope Benedict, on Feb 11, 2013, that “whatever he was doing, he was not resigning the papacy”.

However, on June 19, 2016, the USA citizen Ann Barnhardt raised specifically the question of a doubt arising from canon 188, which cites substantial error as sufficient grounds to establish the grounds for a canonical determination of invalidity in any resignation. She did this following the remarkable comments by Pope Benedict’s personal Secretary on May 20th earlier, in which he claimed that Benedict still occupied the Papal Office (Full Text, English Translation).

Barnhard was not the first to make such an observation. Dr. Cathy Caridi, JCL, a canonist, openly speculated in January of 2013, more than a month before Pope Benedict XVI acted, that a substantial error in a papal renunciation could in fact invalidate it in virtue of Canon 188.

Then the blogger, Sarmaticus, discussed the issue raised by Ganswein’s words on August 5, 2016, with a post drawing out the significance of what the Archbishop had said at the Gregorian University, in a post entitled: “Ockham’s Razor Finds: Benedict Still Pope, Francis Is False Pope, Universal Church in State of Necessity since 24 April, 2005.”

Msgr. Henry Gracida, Bishop Emeritus of Corpus Christi, Texas, in the United States, and a former member of Opus Dei, has also sustained this same doubt and others regarding the validity of the resignation. I understand that the Bishop has written many members of the Sacred Hierarchy and Curia about these matters urging action be taken (He suggests a public declaration by 12 pre-Bergoglian Cardinals).

According to Ann Barnhart, in the following year, the Americans, Attorney Chris Ferrara and Mrs. Anne Kreitzer also sustained this same doubt. The Italian historian Richard Cowden Guido opined the same on May 11, 2017. And, the famous Italian controversialist, Antonio Socci quoted Violi at length on May 31, 2017 and sustained the same thesis.

On August 11, 2017, the popular Catholic TV program from Colombia, founded by Dr. Galat and know as Cafe con Galat, in an English edition, discussed why Pope Benedict XVI is still the true pope. While this program emphasizes the lack of freedom in the act, it does include the matter regarding the lack of conformity to Canon 332 §2 and canon 188.

Sometime before March of this year, Fr. Paul Kramer, a priest from the United States of America sustained also that canon 188 nullified the resignation, on account of the lack of the resignations conformity to canon 332 §2 in mentioning ministerium rather than munus.

In May of this year, at the latest, the Spaniard Fr. Juan Juarez Falcon expounded the canonical reason for the invalidity of the resignation, on the basis of substantial error, in an article entitled, “Dos Graves Razones”Dr. José Alberto Villasana Munguía followed from Mexico on June 27th, concurring with his opinion.

Finally, Pope Benedict XVI in his private letters to Cardinal Brandmueller, published in the summer of 2018, openly asks for suggestions for a better way to resign, if he did not do it correctly.

There being a number of notable Catholics sustaining this doubt, and since Msgr. Bux called for an investigation of this matter, I will add here in Scholastic Form, some arguments in favor of sustaining it, in course of which I will refute all substantial arguments against it. In the course of time, as I find other arguments, or think of new ones, I will add them to this list.

All the arguments for and against should be understood in context of canon 124 §1, which reads: For the validity of a juridic act it is required that the act is placed by a qualified person and includes those things which essentially constitute the act itself as well as the formalities and requirements imposed by law for the validity of the act.

Can. 188, A resignation made out of grave fear that is inflicted unjustly or out of malice, substantial error, or simony is invalid by the law itself.

And Canon 322 §2: If it happens that the Roman Pontiff resigns his munus, it is required for validity that the resignation is made freely and be properly manifested (rite manifestatur), but not that it be accepted by anyone at all.

Its also important to note, for native speakers of German, that the German translation of the Code of Canon Law gives the erroneous translation of munus as Dienst in canon 145 §1, where munus if it be translated at all, should be rendered Verantwortung, which is a proper synonym of the Latin munus, as an onus. Moreover, the correct sense of munus in canon 332 §2 is “office, charge and gift of grace” (Amt, Verantwortung, Geschenk der Gnade), not ministry or service (dienst), for only this full sense of munus, as an officium, onus, donum reflects the magisterial teaching of Pope Boniface VIII in his rescript, Quoniam.

 

Whether Pope Benedict XVI by means of the act expressed in his address, “Non solum propter”, resigned the office of the Bishop of Rome?

And it seems that he did not:

1. First, because substantial error, in an act of resignation, regards the vis verborum, or signification of the words, as they regard the form and matter of the act.  But the act of renouncing a ministry regards one of the proper accidents of the office [cf. canon 41] by which that ministry can be rightfully exercised.  Therefore, if one renounces a ministry, he does not renounce the office. And if he believes to have renounced the office, by renouncing one of the ministries, he is in substantial error as to the signification of the words he has used. But in the text, Non Solum Propter, Benedict XVI renounces the ministerium which he received as Bishop of Rome, when he was elected.  Therefore, to understand that act as a renunciation of the office is to be in substantial error as to the effect of the act. Therefore as per canon 188, the resignation is invalid.

2. Saint Peter the Apostle exercised many ministries in many places. But no one is the real successor of Saint Peter except the Bishop of Rome (canon 331). If one renounces a petrine ministry, therefore, he does not renounce the office of Bishopric of Rome (cf. canons 331 & 332), who has other ministries in virtue of his office. Therefore, if one believes he has renounced the Bishopric of Rome by renouncing a petrine ministry, he is in substantial error, and thus as per canon 188, the resignation is invalid.

3. According to Saint Paul (1 Corinthians 12) there are diverse graces, ministries and offices in the Church, inasmuch as the Church is the Body of Christ. Therefore, since the Bishop of Rome can exercise several of these ministries, it follows that one does not renounce the Bishopric of Rome if one renounces one of these ministries, since no one ministry is coextensive with the Bishopric of Rome. Ergo in such a renunciation, if one believes he has sufficiently signified the renunciation of the Bishopric of Rome, he is in substantial error. Therefore, as per canon 188, the resignation is invalid.

4. According to Seneca (Moral Essays, vol. 3, John W. Basore, Heineman, 1935), one must distinguish between benefices, offices and ministries. Benefices are that which are given by an alien, offices by sons, mothers and others with necessary relationships, and ministries by servants who do what superiors do not do.  The Petrine ministry is a service to the Church. But the office of the Bishop of Rome is a duty to Christ. If one renounces the ministry of a servant, he does not renounce the office of a son. Ergo in such a renunciation etc…

5. The validity of an act of resignation cannot be founded upon the subjective definition of words, or the mere intention of the one renouncing. If that were the case, the interpretation would make the act an act of resignation. The act itself would not declare it. But the Church is a public society founded by the Incarnate Living God. Therefore, the renunciation of offices must be not only intentional but public, to give witness to the fact that the office was established by the Living and Incarnate God. But the office of the Bishop of Rome is such an office. Ergo in such a renunciation etc..

6. As Msgr. Henry Gracida argues on his blog, abyssum.org: If Christ did not accept the resignation of Benedict as valid, because the act itself was not canonically valid per canon 188, then Christ would be obliged in justice to deprive Bergoglio of grace, so that his lack of being pope be MOST EVIDENT to all with Faith, Hope and Charity. But it is MOST EVIDENT to everyone, even non Catholics, that he has NOT the grace of God in him or in his actions. Ergo, either Christ is unjust, or Christ is just. He cannot be unjust. Ergo, Bergoglio is not pope! But the Cardinals hold that his election was in accord with the procedures required by the Papal Law on Elections. Therefore, if he is not the pope, it can only be because someone else is still the Pope. Therefore, Benedict is still the pope, because in a resignation of this kind, the substantial error of renouncing the ministry, rather than the munus, renders it invalid.

7. Likewise, Christ prayed for Peter that his faith might not fail, and so that he could confirm his brethren in the Apostolic College. Now this prayer of Christ must be efficacious, since Christ is God and the Beloved Son of the Eternal Father, and because of the office of Saint Peter is not something merely useful to the Body of Christ, but necessary in matters of faith and unity. Therefore, Christ’s prayer for the Successors of Saint Peter must be efficacious in some manner as regards the faith and unity of the Church. But Bergoglio manifestly attacks both the faith and unity of the Church. Far be it, therefore, to judge that in this one man Christ’s prayer was not intended to be effective. Ergo, Bergoglio is not a valid successor of Saint Peter! But the Cardinals hold that his election was in accord with the procedures required by the Papal Law on Elections. Therefore, if he is not the pope, it can only be because someone else is still the Pope. Therefore, Benedict is still the pope, because in a resignation of this kind, the substantial error of renouncing the ministry, rather than the munus, renders it invalid.

8. From the text of the act of resignation. Pope Benedict admits in the first sentence that he holds the munus petrinum. But further down, he says he renounces the ministerium which he had received as Bishop of Rome. Therefore, he has not renounced the munus. But munus means office and gift of grace (cf. Canon 145 §1 and Paul VI, Christus Dominus). Therefore, he has not stated that he has renounced the office and gift of grace. Therefore, in such a resignation etc..

9.From the sense of the Latin tongue, which lacks the definite and indefinite article. When you say: Renuntio ministerio, you do not say whether you have renounced the ministry or a ministry. Therefore, you leave unsaid what ministry you have renounced. Therefore, in such a resignation etc..

10.From the papal law Universi Dominici Gregis, on Papal elections:  One is not elected to the Petrine Ministry, but to be the Bishop of Rome.  Therefore, unless one renounce the Bishopric of Rome one has not vacated the See of Saint Peter. But in public statements Pope Benedict XVI after March 2013 says only that he has renounced the ministerium. Therefore, he is in substantial habitual error as regards what is required in an act of resignation of the office of the Bishopric of Rome.  Therefore, in such a resignation etc..

11. From the Code of Canon Law:  Canonical resignations are valid if 3 things are valid: liberty from coercion, right intention, unambiguous signification. This is confirmed in canon 332, § 2 which expressly denies that the acceptance of a resignation affects is validity or non-validity. But Pope Benedict admits in his letters to Cardinal Brandmueller that his intent was to retain something of the Pontifical Dignity. His private secretary also publicly has affirmed that he occupies the  See of Peter but shares the Petrine Ministry still. This is incontrovertible evidence that the act of resignation is ambiguous. For either it means he has renounced the See or has not renounced the See, that he has renounced the ministry, or has not renounced the ministry.  Therefore, in such a resignation etc..

12. From Pneumetology, that is, from the theology of the Holy Spirit. After Feb 2013 the whole Church still recognizes and accepts Pope Benedict with the title of pope and with papal prerogatives. All call him Benedict, not Ratzinger or Joseph (even Bergoglio, during his visit to Panama in January 2019, exhorted the crowds to wave to “Pope Benedict XVI”.) But the whole Church cannot be deceived. Nevertheless, according to Divine Institution, the Papacy cannot be held by more than one person at one time. And he who holds it first, has the valid claim to the office. Therefore, the Church does not understand the act as one which renounces the office. Therefore, in such a resignation etc..

13. From insufficiency of intention:  If a Pope renounces eating bananas, he has not renounced the office of Bishopric of Rome. Therefore, if he says, “I have renounced eating bananas, to vacate the See of Rome”, he is in substantial error as to the effect of his act.  But in his text of renunciation he says he has renounced the ministry so as to vacate the see of Saint Peter [ut sedes Sancti Petri vacet]. But that is a substantial error, since the ministry is only a proper accident of the Bishopric of Rome, for to be the Bishop of Rome is the first act of its being [esse primum], to exercise the ministries of the Bishopric of Rome is the second act of its being [esse secundum]. Therefore, since the second act of being is in potency to the first act, and potency is divided from act as accident to substance, to renounce a or all ministries of an office is an act regarding the accidents not the substance of the office. Therefore, one could just as well renounce any or all of its ministries and retain the office. Therefore, by renouncing a or the ministry he does not renounce the office. Indeed, in public statements, he explicitly affirms only to have renounced the ministry. Therefore, his insufficiency of expressed intention does not save the act from substantial error.  Therefore, in such a renunciation etc..

14. The Pope is not more powerful than God the Son. But God the Son in becoming the Most Blessed Sacrament of the Altar, at the moment of Consecration, renounces all the accidents and action of His Sacred Humanity, yet remains still God and Man.  Hence, even if a Pope were to renounce all his actions and ministries as Pope, he remains the Pope. But Pope Benedict XVI in his declaration of Feb. 11, 2013, renounces only the ministerium of his office, not the office. Therefore, he remains the Pope.

15. If you get up from your chair, but to not give the chair to another, the chair becomes vacant but remains your property.  Now the office of St. Peter’s Successor is to Saint Peter’s Successor as a throne is to the one enthroned. So if a Pope renounces the ministry of his office, but not the office, even if he intends by such a renunciation that the Throne of St. Peter be vacant, he does not cede his right and holding of the office. So when Pope Benedict writes declaro me ministerio … renuntiare ita ut Sedes Petri vacet its clear that while he renounces serving as Pope, he does not renounce the Papacy.

16. If any President, Prime Minister or father of a family renounces fulfilling the duties of his office, he nevertheless has not ceased to be President, Prime Minister or father. Likewise with the Pope, if he textually renounces only the ministry of his office, he has not lost his office.

17. God, who is Being, as the institutor of the Office of Peter, cannot regard as resigned from the office of the Successor of Saint Peter, any Roman Pontiff, validly elected, who only renounces accidents or second acts of the being of that office. But Pope Benedict XVI renounced only the ministerium, or exercise of the office, which he had received, not the munus, which is the office itself [cf. Canons 332 §2 and 749 §1]. Therefore, since the exercise of office is the second act of the being of the office, God cannot acknowledge such a resignation as valid. And if God does not recognize it as valid, neither can the Church. Therefore, in such a resignation, etc..

18. The essence of ‘being the Pope’ is the dignity of the office held. The essence of a ministry is the service rendered. Therefore, just as renunciation of a service does not cause the loss of dignity, so the renunciation of the Petrine Ministry does not cause the loss of Papal office.   Therefore, in such a resignation, etc..

19. In Canon Law ministerium is not the locus of right (ius), that is found only in sacraments (sacramenta) and offices (munera).  Therefore, he who renounces ministerium, renounces no right. But Pope Benedict XVI in his renunciation, Non solum propter, renounces the ministerium he received from the hands of the Cardinals. Therefore, he does not renounce any right. And if he renounces no right, he retains all rights, and thus remains the Pope.  If it be objected, that he renounced the ministerium so as to vacate the See of St. Peter (ita ut Sedes S Petri vacet), it must be responded that, since vacare, in Latin has 2 senses: that of conceding right and that of simply going away, as on a vacation, the assertion of renouncing ministerium so as to vacet the Roman See implies no necessity of signifying a renunciation of right.  Therefore, in such a resignation etc..

20. As the learned canonists Juan Juárez Falcó argues:  Canon 332 which is the only canon regarding Papal renunciations speaks of the renunciation of the munus, not of the ministerium. But Benedict XVI speaks only of renouncing the ministerium, not the munus. Ergo per canon 188, the renunciation is invalid to effect a renunciation of munus. But as per canon 145, the munus is the office. Therefore, in such a resignation, etc..

For the arguments, to the Contrary, and their refutations, see part II.

In summation:

As the eminent Canon Lawyer, Fr. Juan Ignacio Arrieta, says, commenting on Canon 126:  When the ignorance or error regards the essential object of the act, … then the act must be considered as never having been posited, invalid. (Codice di Diritto Canonico, e Leggi Complementari: Commentato, Coletti a San Pietro, 2004, commentary on canon 126).

Hence, it appears, that if a Pope were to intend to retire from active ministry, but retain the Papal Office in all its fullness, that he could just as well read out loud the statement made by Pope Benedict XVI, Non solum propter, since the vis verborum of that text is that he renounced the ministry of the office of the Bishop of Rome, but not the office. Herein lies the substantial error, and thus that act of Benedict XVI on Feb. 11, 2013 must be judged to be invalid, as per canon 188, if it be asserted to be an act of resignation of the office of Bishop of Rome. However, if one were to assert that it is only the act of renunciation of active ministry, not of office, then yes, it should be said to be a valid act, containing no substantial error.

In Conclusion, Philosophical Reason

Though there can be many kinds of substantial error in an act of resignation, there is NONE more SUBSTANTIAL than the one which involves confusing the accidents of the office to be resigned as sufficient terms to signify the substance of the office itself. Now, according to canon 188, where substantial error is present in such an act, the act is invalid in its effect “by the law itself”. Therefore, the text of Non solum propter, of Benedict XVI does not effect validly his resignation from the office of the Bishopric of Rome.

In Conclusion, Canonical Reason

This is corroborated by undisputed facts of law, namely that the only Canon in the Code of Canon Law, Canon 322 §2, which speaks expressly of a papal resignation, requires that the man who is pope resign the munus and do so rite (i.e. properly according to the norms of law). But the text of Benedict’s resignation speaks only of a renunciation of ministerium.  Therefore, since it regards an act wholly outside the meaning of Canon 332 §2, the act is invalid to effect a Papal resignation. It is also thus invalid to effect the same by the law itself, according to Canon 188, and by canon 126.

Indeed, the inherent separability of ministerium from munus in Ecclesiastical history and canonical tradition is the fundamental reason why no renunciation of ministerium can be equated in law as a due manifestation of the resignation of an office. For that reason, the resignation of Pope Benedict XVI made through the act, Non solum propter, of February 11, 2013 A.D., has no valid canonical effect regarding the office of the Papacy. He remains the Pope, therefore, with all rights and privileges.

On which account, as a baptized Roman Catholic, Italian Citizen and legal resident of the City of Rome, I call upon the Italian Government to invoke its right, as a party to the Lateran Pact and its subsequent agreements, to convene the entire Clergy of the Diocese of Rome, to judge in tribunal, just as they did in A. D. 1046 at Sutri, at the command of the Germany King Henry III, the validity of the claim to office of Popes Benedict and Francis, namely, whether the act of renunciation of Benedict XVI was valid as to a renunciation of office, and if not, to declare the Conclave of 2013 canonically invalid ex radicibus.